Madrid, 24 de septiembre de 2026.- La prevención de la enfermedad cardiovascular debe ir más allá del control de los factores de riesgo clásicos e incorporar también la prevención de aquellas infecciones que pueden favorecer una descompensación cardiovascular. Así lo plantea el documento de consenso de expertos "Prevención cardiovascular integral: el papel de la vacunación en el adulto mayor con enfermedad cardiovascular", publicado en la revista científica Medicina de Familia-SEMERGEN.
El consenso, elaborado por un panel multidisciplinar de 15 expertos, entre ellos profesionales de Medicina Familiar y Comunitaria, Cardiología y Vacunación, revisa la evidencia disponible sobre la relación entre determinadas infecciones y la enfermedad cardiovascular, así como el potencial papel preventivo de la vacunación frente a la gripe, la enfermedad neumocócica, el virus respiratorio sincitial (VRS), la COVID-19 y el herpes zóster.
El documento parte de una realidad cada vez mejor conocida: las infecciones respiratorias y sistémicas no afectan únicamente al aparato respiratorio o al estado general del paciente, sino que pueden incrementar el riesgo cardiovascular. La respuesta inflamatoria que desencadenan, junto con otros mecanismos como la inestabilidad de la placa aterosclerótica y el aumento del estado protrombótico, puede favorecer la aparición o descompensación de eventos cardiovasculares.
Esta asociación cobra especial importancia en las personas mayores y en quienes ya presentan enfermedad cardiovascular, una población especialmente vulnerable tanto a las complicaciones derivadas de las infecciones como a sus posibles consecuencias cardiovasculares.
La vacunación, más allá de la prevención de infecciones
El documento propone avanzar hacia una concepción más amplia de la prevención cardiovascular, en la que la vacunación forme parte de las medidas que deben valorarse en el seguimiento de las personas con enfermedad cardiovascular. Entre las vacunas analizadas, la vacunación antigripal es la que cuenta actualmente con una evidencia más sólida en relación con la reducción de eventos cardiovasculares, particularmente en pacientes de alto riesgo y tras episodios cardiovasculares agudos.
En este sentido, la Dra. Esther Redondo, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y miembro del Grupo de Trabajo de Infecciones, Migrante, Vacunas y Actividades Preventivas (IMVAP) de SEMERGEN «tenemos que avanzar hacia una visión más amplia de la prevención cardiovascular. La vacunación no debe entenderse únicamente como una herramienta para prevenir infecciones, sino también como una medida que puede contribuir a proteger especialmente a las personas mayores y a los pacientes con enfermedad cardiovascular».
En el caso de la vacunación frente a la enfermedad neumocócica, la COVID-19, el VRS y el herpes zóster, los expertos señalan que la evidencia sobre la reducción de eventos cardiovasculares es todavía más limitada. Sin embargo, su capacidad para prevenir infecciones y reducir hospitalizaciones respalda su incorporación dentro de un abordaje preventivo global de los pacientes con enfermedad cardiovascular, de acuerdo con las recomendaciones a cada persona.
Atención Primaria, clave para integrar la vacunación en la prevención cardiovascular
El documento concede especial importancia a la coordinación asistencial para trasladar esta evidencia a la práctica clínica. Los expertos plantean la necesidad de establecer circuitos compartidos entre Atención Primaria, Cardiología y Salud Pública que faciliten la revisión del estado vacunal de los pacientes y permitan mejorar las coberturas.
En este ámbito, la Atención Primaria desempeña un papel especialmente relevante por su capacidad para realizar un seguimiento longitudinal de las personas con enfermedades crónicas, identificar factores de riesgo, revisar su situación vacunal y aprovechar las diferentes oportunidades de contacto con el sistema sanitario para incorporar medidas preventivas.
El consenso apunta así hacia una prevención cardiovascular más completa, que no se limite al control de la hipertensión arterial, el colesterol, la diabetes, el tabaquismo, la alimentación o la actividad física, sino que contemple también otros factores capaces de precipitar complicaciones en los pacientes con enfermedad cardiovascular. Mejorar las coberturas vacunales y facilitar su integración en los circuitos asistenciales podría contribuir, según concluyen los expertos, a reducir las complicaciones infecciosas, las descompensaciones cardiovasculares y mejorar los resultados clínicos en esta población. El documento ha sido publicado en la revista "Medicina de Familia. SEMERGEN" y está disponible en acceso abierto.
Sobre SEMERGEN
La Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) es la sociedad científica líder de la Atención Primaria en España, con más de 50 años de trayectoria. Su misión es promover la Medicina Familiar y Comunitaria (MFyC) mediante la mejora de la competencia profesional de los médicos, a través de la formación continua y el desarrollo profesional, el impulso de la investigación en Atención Primaria y la defensa de la especialidad. SEMERGEN trabaja para dar respuesta a los nuevos retos sanitarios aportando soluciones innovadoras, con el objetivo de seguir mejorando la vida de los pacientes y contribuir al fortalecimiento del Sistema Nacional de Salud (SNS).
Referencia
C. Bonanad, R. Alfaro, Á. Morán Bayón et al. Prevención cardiovascular integral: el papel de la vacunación en el adulto mayor con enfermedad cardiovascular. Documento de consenso de expertos. Medicina de Familia. SEMERGEN 52 (2026) 102819 https://doi.org/10.1016/j.semerg.2026.102819
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