Santiago de Compostela, 8 de octubre de 2026.- La prevención de la enfermedad cardiovascular debe ir más allá del control de los factores de riesgo clásicos e incorporar nuevas herramientas que permitan proteger especialmente a los pacientes más vulnerables. Así se ha puesto de manifiesto durante la mesa "Herramientas de prevención: ¿qué podemos hacer por los pacientes más vulnerables?", celebrada en el marco del 48º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN).
La sesión ha estado moderada por el Dr. José Polo, presidente de SEMERGEN, y ha contado con la participación de la Dra. Esther Redondo, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y miembro del Grupo de Trabajo de Infecciones, Migrante, Vacunas y Actividades Preventivas (IMVAP) de SEMERGEN; Vivencio Barrios, cardiólogo del Hospital Universitario Ramón y Cajal, profesor de la Universidad de Alcalá y miembro del Grupo de Trabajo de Enfermedades Cardiovasculares de SEMERGEN y María Fernández de Prada, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública del Hospital Álvarez Buylla de Mieres y miembro del GT IMVAP de SEMERGEN, que han abordado diferentes estrategias dirigidas a mejorar la prevención y reducir el riesgo de complicaciones en aquellas personas con una mayor vulnerabilidad clínica.
Uno de los aspectos analizados ha sido el papel que puede desempeñar la vacunación dentro de la prevención cardiovascular, especialmente en las personas mayores y en pacientes que ya presentan enfermedad cardiovascular. En este contexto, se ha presentado la evidencia recogida en el documento de consenso "Prevención cardiovascular integral: el papel de la vacunación en el adulto mayor con enfermedad cardiovascular", elaborado por un panel multidisciplinar de 15 expertos de áreas como Medicina Familiar y Comunitaria, Cardiología y Vacunación y publicado en la revista científica Medicina de Familia-SEMERGEN.
Las infecciones también pueden aumentar el riesgo cardiovascular
El documento señala que determinadas infecciones respiratorias y sistémicas no afectan únicamente al aparato respiratorio o al estado general del paciente, sino que pueden favorecer la aparición o descompensación de eventos cardiovasculares. La respuesta inflamatoria provocada por la infección, junto con mecanismos como la inestabilidad de la placa aterosclerótica o el incremento del estado protrombótico, puede aumentar este riesgo, especialmente entre las personas mayores y quienes ya presentan enfermedad cardiovascular.
Entre las vacunas analizadas, la vacunación frente a la gripe es la que dispone actualmente de una evidencia más sólida en relación con la reducción de eventos cardiovasculares, particularmente entre pacientes de alto riesgo y después de episodios cardiovasculares agudos.
"Tenemos que avanzar hacia una visión más amplia de la prevención cardiovascular. La vacunación no debe entenderse únicamente como una herramienta para prevenir infecciones, sino también como una medida que puede contribuir a proteger especialmente a las personas mayores y a los pacientes con enfermedad cardiovascular", ha señalado la Dra. Esther Redondo.
"En los pacientes con enfermedad cardiovascular, la prevención no puede limitarse al control de los factores de riesgo clásicos. Sabemos que determinadas infecciones pueden actuar como desencadenantes de nuevos eventos o descompensaciones, especialmente en las personas de mayor riesgo. Incorporar la vacunación dentro de una estrategia preventiva más amplia nos permite proteger mejor a estos pacientes y avanzar hacia una atención más integral", señala el Dr. Vivencio Barrios.
En el caso de las vacunas frente a la enfermedad neumocócica, la COVID-19, el virus respiratorio sincitial (VRS) y el herpes zóster, la evidencia disponible sobre una reducción directa de eventos cardiovasculares es todavía más limitada. Sin embargo, su capacidad para prevenir infecciones y reducir hospitalizaciones respalda su consideración dentro de un abordaje preventivo global, de acuerdo con las recomendaciones indicadas para cada paciente.
"En los pacientes más vulnerables, cada contacto con el sistema sanitario es una oportunidad para revisar la prevención. Atención Primaria tiene un papel fundamental para identificar riesgos, comprobar la situación vacunal y coordinarse con Salud Pública y otros niveles asistenciales. Integrar la vacunación de forma sistemática en el seguimiento de estos pacientes nos permite anticiparnos a complicaciones y avanzar hacia una prevención más completa y personalizada", ha señalado la Dra. María Fernández de Prada.
Atención Primaria, eje de una prevención más integral
Durante la mesa se ha destacado también la necesidad de avanzar hacia una prevención que contemple de manera conjunta los diferentes factores que pueden condicionar el pronóstico de los pacientes más vulnerables.
En este modelo, Atención Primaria desempeña un papel fundamental por su capacidad para realizar un seguimiento continuado de las personas con enfermedades crónicas, identificar factores de riesgo, revisar su estado vacunal y aprovechar las diferentes oportunidades de contacto con el sistema sanitario para incorporar medidas preventivas.
Los expertos han incidido asimismo en la importancia de reforzar la coordinación entre Atención Primaria, Cardiología y Salud Pública, facilitando circuitos compartidos que permitan mejorar las coberturas vacunales y trasladar las recomendaciones científicas a la práctica clínica. De esta manera, la prevención cardiovascular amplía su mirada más allá del control de la hipertensión arterial, el colesterol, la diabetes, el tabaquismo, la alimentación o la actividad física, incorporando también la prevención de aquellas infecciones capaces de precipitar complicaciones en pacientes especialmente vulnerables. El objetivo, han señalado los expertos, es avanzar hacia una prevención más personalizada e integral, capaz de anticiparse a los riesgos y aprovechar todas las herramientas disponibles para reducir complicaciones, hospitalizaciones y eventos cardiovasculares.
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